viernes, 20 de enero de 2012

Nietzsche y la verdad.


                  Nietzsche, la verdad sufriente

“Si la felicidad fuera realmente deseable para el hombre, el idiota sería el ejemplar más bello de la humanidad”, escribió cierta vez Friedrich Nietzsche, con la misma pasión y arbitrariedad  con la que vivió cada momento de su vida. La afirmación pone en evidencia no sólo su espíritu transgresor  sino además, una de sus grandes preocupaciones (y quizá frustraciones): la felicidad.

“¿Acaso nuestra búsqueda tiene como fin la tranquilidad, la paz, la felicidad?”, se preguntó en otra ocasión, a lo que respondió: “No: lo que buscamos es solamente la verdad, aunque sea la más terrible y repelente”. Para terminar profetizando: “Si quieres la paz del alma y la felicidad, crece; si quieres ser un secuaz de la verdad, busca”.

Nietzsche, hijo y nieto de predicadores luteranos, luchó toda su vida por creer, pero no pudo. Su condición de seguidor inclaudicable de la verdad, lo llevó por el camino de la búsqueda, y en él sólo encontró infelicidad.

Solitario y torturado, de no haber sido un filósofo brillante, su vida habría merecido ser atendida por la tensión con que fue vivida. Enfermizo, irritable y polémico, no estuvo exento de furibundas y frustradas historias de amor. Pero Nietzsche fue, fundamentalmente, un pensador.

Uno de sus tantos pecados fue creer en él en demasía. “¿Por qué soy tan sagaz?”, decía de sí mismo. Su otro gran pecado fue ir en contra de la corriente.

En el siglo XIX, según sus hombres más lúcidos, había resuelto los grandes problemas del hombre. La evolución de la imprenta, el telégrafo, el ferrocarril, los grandes barcos, el industrialismo, anunciaban al mundo que se estaba entrando en el paraíso; paraíso que se vería materializado en el nuevo siglo, el XX.

A ese paraíso, suponían algunos, se arribaría masivamente. Las reivindicaciones sociales estaban a la orden del día y la revolución constituía un horizonte posible.

Nietzsche vino a aguar la fiesta. Desnudó la hipocresía del mundo, dijo a los gritos aquello que muchos no se atrevían a decir ni en voz baja y lanzó su gran idea del Superhombre. Es decir, el individuo y no la masa, según él, sería el salvador del mundo.

Durante décadas se ha querido personificar en Nietzsche al filósofo pesimista, al “nihilista”. Pero se debe reconocer que el impulso original de su filosofía es el “decir sí” a la vida, de cualquier manera y en cualquier circunstancia. La felicidad, afirma, no está en creer sino en saber. Saber todo es casi imposible, por eso el hombre es infeliz. Sin embargo, bien vale el intento, parece decirnos.

Muchas de sus teorías fueron criticadas por sus contemporáneos. Algunas de ellas, ni siquiera discutidas. Entre estas últimas, pasó inadvertida su propuesta de que el pensador del futuro debía unir el activismo europeo-americano con la contemplatividad “asiática”. Esta mezcla conduciría hacia la solución de los enigmas del mundo, preconizó.

Un siglo después de su muerte, gran parte del mundo se afana por unir la racionalidad occidental con la espiritualidad oriental, en un intento por alcanzar la perdida armonía.




Análisis de la película "Tiempos Modernos"


    
“Tiempos Modernos” es un largometraje escrito, dirigido y protagonizado por Charles Chaplin en el año 1936. El film invita a reflexionar sobre la Sociedad Capitalista del ayer, del hoy y del mañana, y de las posibilidades de un cambio social.
El Film de Chaplin es una crítica, a través de una sátira, al sistema capitalista y al Conflicto de Clases, resultado de la revolución tecnológica industrial. Esto queda plasmado en la escena en que muestran al propietario de la fábrica sentado en una sala lujosa, observando desde un monitor como se desempeñan los trabajadores.
 Para el analizar “Tiempos Modernos”, la teoría clásica de Karl Marx nos da herramientas conceptuales sobre sus estudios de la Sociedad Capitalista. Marx pone en cuestión la realidad del momento diciendo “…que unos acumulen grandes riquezas y otros se vean condenados a la pobreza no es algo natural, es sólo algo que el capitalismo ha hecho real…” planteando la desigualdad social reinante.
 El film además muestra cómo actúa el proceso de “alienación” en los individuos (“el proletariado”). El film refleja como el protagonista, a medida que va pasando de un sector a otro (ejemplo: de reparar una máquina a ajustar tuercas), vuelve su realidad cada vez más acotada a un espacio fijo y a una sola acción a desempeñar. Así, refleja como el proletariado termina siendo considerado mero objeto para la obtención de mercancías. El protagonista transforma su forma de ser (interna y externamente), sus valores y principios, para adecuarse al trabajo, es decir se aliena, hasta tal punto que termina (irónicamente) actuando como una máquina. Marx pensaba que “…el trabajador estaba alienado respecto a su trabajo…”, “…a los productos de su trabajo…”, “…a los otros trabajadores…” y “…de sí mismo, o su propia naturaleza humana.” En la película el protagonista deja de realizar su actividad en la fábrica por una serie de consecuencias, plasmadas de humor, y sale de la producción en serie, por lo que la fábrica queda imposibilitada de seguir produciendo. Allí es donde observamos el mensaje de la posibilidad del cambio a partir de una revolución obrera. Se muestra la incapacidad de controlar la situación por parte de los superiores. Con respecto a esto, Marx plantea la inevitabilidad de la revolución, donde “…el proletariado terminará cobrando conciencia de su explotación y, uniéndose todos por encima de las fronteras nacionales, se enfrentará directamente con los capitalistas, iniciando de este modo una nueva etapa en la historia de la humanidad.

Las leyes del Mercado impuestas por la Sociedad Capitalista continúan siendo las reglas del juego en la sociedad contemporánea. La riqueza, los recursos y los medios de producción continúan siendo propiedad privada de unos pocos privilegiados, mientras que las brechas entre el sector más favorecido y el más desprotegido se amplían. Sin lugar a dudas, la teoría Marxista y la sátira social de “Tiempos Modernos” continúan vigentes en la actualidad. Chaplin generó una obra maestra que retrata las distorsiones que genera la sociedad capitalista en nuestra propia naturaleza Humana, como plantea Marx en sus teorías, al reflejar claramente que para insertarse en la Sociedad, al hombre le es necesario vender su tiempo, su capacidad y fuerza a cambio de un salario que no logra satisfacer las necesidades y deseos que el Mercado genera. “Tiempos Modernos” deja establecida la posibilidad de un cambio social, lo que no tenemos claro es que si Chaplin estaba consciente al realizar esta obra de que plasmó los planteamientos de Marx en una forma lúdica
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lunes, 12 de diciembre de 2011

:::::::Frases acerca de la Muerte::::::::


Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
Leonardo Da Vinci

 La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
Jorge Luis Borges

Cuántas muertes más serán necesarias para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas.
Bob Dylan

Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.
Platón 

 La muerte no es más que un sueño y un olvido.
Mahatma Gandhi 

La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.
Molière 

Después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida.
Mario Benedetti 

La "Santa Muerte", adorada y repudiada...




Santa Muerte
 Es una figura de culto mexicana, que recibe peticiones de amor, afectos, suerte, dinero y protección, así como también peticiones malintencionadas y de daño a terceros por parte de sus fieles. Sin embargo, diversas iglesias como la católica, bautista, presbiteriana, metodista, entre otras, rechazan y condenan su veneración, considerándola diabólica.
En ocasiones su culto es vinculado a distintos tipos de delincuencia como el narcotráfico, asaltantes y personas de distintos estratos sociales que se dedican al comercio informal, ambulante o piratería. Sin embargo, es un error pensar que el culto a la Santa Muerte es sólo practicado por personas o grupos delincuenciales, ya que el culto a la muerte, proviene desde los prehispánicos.
La historia del culto tiene un largo proceso de evolución que se puede dividir en dos etapas. Una larga etapa de gestación donde se fueron conjugando los distintos elementos que va desde la época prehispánica, pasando por el catolicismo de la época colonial, llegando hasta la mitad del siglo XX. Una rápida etapa donde el conjunto de estos elementos da a la figura su actual apariencia; esto último achacado a un entorno de marginación social, pobreza y delincuencia.
La Iglesia Católica ha condenado su devoción, por una cuestión teológica basada en la cita del Apocalipsis de San Juan, donde se menciona que la Muerte será lanzada a un pozo de lava hirviendo:
"Y el mar devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.... La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego, este lago de fuego es la muerte segunda"
Apocalipsis 20, 13-142 3
O bien, se debe a las oraciones del rito del sacramento de la Unción de los enfermos en la que se pide a Dios una "santa muerte", es decir, "morir en amistad con Dios", en el caso de que el enfermo se encuentre en estado terminal.
Desde el punto materialista, la muerte no es una persona, sino un estado de los seres vivientes. Otros autores identifican a la muerte no como entidad susceptible de adoración, sino como un evento u ocurrencia del devenir del ser.


Cuando se le pide atraer a un amor se suele decir esta oración:



ORACION PARA ATRAER AL SER AMADO

MUERTE QUERIDA DE MI CORAZON
NO ME DESAMPARES DE TU PROTECCION
Y NO ME DEJES (se dice el nombre de la persona)
UN SOLO MOMENTO EN PAZ
INQUIETALO A CADA INSTANTE
QUE SU PENSAMIENTO ESTE EN MÍ
Y QUE VENGA ARREPENTIDO Y HUMILLADO A MIS PIES
Y QUE NO TENGA OJOS MAS QUE PARA MI
HAZME EL FAVOR QUE YO TE PIDO
Y TE PROMETO QUE CADA MARTES
A MEDIA NOCHE TE
PRENDO TU VELADORA
MI DUEÑA Y SEÑORA
NO ME DESAMPARES DE TU PROTECCION. 
AMEN.                    


Resumen análisis del grupo:


Resumen análisis del grupo:

Concepto base:
Muerte
La muerte es el término de la vida a causa de la imposibilidad orgánica de sostener el proceso homeostático. Se trata del final del organismo vivo que se había creado a partir de un nacimiento.

Preguntas planteadas:
¿Por qué no hablar hoy en día de la muerte?
¿Cuál es la perspectiva que se sostiene de la muerte en la actualidad?

Puntos claves:
- Según el texto de Tolstoi, "Tres Muertes"; da a conocer la muerte a través de sucesos relevantes en el relato. Podemos ser partícipes de los eventos de dolor que llevan a cabo al mismo acto, la muerte. Tolstoi señala la llegada de la muerte de manera justa, como también injusta.
- La muerte, incoherentemente, es parte de la vida.
- La muerte no es tan sólo el acto del momento, sino que, forma parte de un proceso, en el cual puede existir un 2do, 3er y/o 4to momento de dolor, debido al proceso posterior, llamado "duelo".
- Algunos ejemplos presentes en la historia acerca de la muerte, es la población cristiana, ellos a comparación del resto de las personas, sostienen el dolor real, pero mantienen la seguridad de obtener posterior  a la muerte la vida eterna. Teniendo paz en sus corazones, tendrán una vida próspera junto a un ser divino, Dios.
- La muerte es difícil de enfrentar hoy en día, ya que existen miedos y prejuicios. Además, la muerte es apartada del consciente,  ya que día a día nos proyectamos al futuro.

La Muerte en Otras Culturas


La Muerte en Otras Culturas


Los orígenes de la práctica de rituales funerarios nos lleva hasta la época de los neandertales. Para ellos, la muerte no era el fin de la existencia humana, sino un cambio del mundo terrenal a otro espiritual.
También se cree que las ofrendas a las personas fallecidas comenzó a gestarse en China o Egipto, continuándolas los árabes allá por el siglo VIII. Más tarde, el arte de ofrendar a los muertos fue importado por los moros de la Península Ibérica.

Ritos Funerarios
Los rituales y costumbres funerarias tienen que ver no sólo con la preparación y despedida del cadáver, sino también con la satisfacción de los familiares y la permanencia del espíritu del fallecido entre ellos. Éstos rituales son bastante diversos en todo el mundo y a través de todas las épocas.
Hay que tener en cuenta que la celebración de los rituales funerarios está condicionada por el tipo de creencias religiosas y sus sentido sobre la muerte. Así, podemos encontrar ritos como lo que se practican en velatorios, los enterramientos, las incineraciones, las momificaciones, las cremaciones, la realización de monumentos, los sacrificios, etc.
El ser humano es la única especie sobre la Tierra que entierra a sus difuntos. Además, en todas las sociedades han existido creencias sobre almas, espíritus y vida después de la muerte. Los ritos funerarios son las prácticas relacionadas con la muerte y el entretenimiento de una persona, específicas en nuestra especie.
Estas prácticas implican importantes funciones psicológicas, sociológicas y simbólicas para los miembros de una colectividad. Así, el estudio del tratamiento que se dispensa a los muertos en cada cultura proporciona una mejor comprensión de su vida, de la muerte y de la propia naturaleza humana, que puede agruparse según el sentido que cada comunidad le da a la muerte.
Por ejemplo, en las sociedades que creen que con el cuerpo se pierde una parte esencial de la persona, se realizan momificaciones de los cadáveres, se inhuman los cuerpos, se llenan las tumbas de objetos personales, alimentos y ofrendas para ayudar al alma en un viaje hacia otra vida… este tipo de rituales suele ser practicado por hebreos, judíos, árabes, cristianos, egipcios…
Por otro lado, budistas o hindúes utilizan técnicas como la cremación, porque están convencidos de que el alma es anterior a nuestra vida en este mundo y sobrevive, se reencarna tras la muerte.
Para los hindúes el cuerpo no tiene ninguna importancia, a diferencia del alma de que debe liberarse, pues de lo contrario no se producirá la reencarnación. Por ese motivo se suelen incinerar los cadáveres, esparciendo las cenizas en las aguas del río sagrado.

Grecia
Normalmente, los griegos celebraban estos rituales sagrados en la ciudad natal, y los descendientes del fallecido, o en su caso los parientes, tenían la obligación de afrontar los gastos funerarios. Por su parte, las mujeres de la familia se encargaban de bañar el cuerpo, untarlo con aceite, y envolverlo con un sudario dejando el rostro libre, adornándolo con coronas y joyas. Para finalizar, y como superstición, seguían un ritual de origen mitológico, puesto que colocaban en la boca del difunto una moneda.
Un día después del fallecimiento, con el cadáver ya preparado, se exponía en la casa del difunto o de un allegado con los pies siempre dirigidos hacia la puerta, donde se velaba uno o dos días. Al velatorio acudían las mujeres, que lo hacían vestidas de negro, con el pelo recogido y lamentándose de la perdida en voz alta.
En la puerta de la casa se colocaba un vaso de agua traído de una casa vecina, ya que la del propio hogar se consideraba que estaba contaminada en esos momentos. Esta agua servía para indicar a las personas que allí había un fallecido, y para rociar a aquellas que salían del velatorio con el fin de purificarlas.
Al tercer día se sacaba en procesión al fallecido hasta el lugar de sepultura, transportando en su propio lecho de muerte. Una vez allí, se procedía a la inhumación del cadáver o bien se guardaban las cenizas en una vasija.
Después del entierro, los participantes se lavaban el cuerpo para purificarse y celebraban el banquete. Al día siguiente la casa también se lavaba con agua de mar para purificarla. El lugar del entierro se señalaba con un elemento que sobresaliera del suelo, ya fuera un montón de tierra, una construcción de piedra… Cuando el finado era de clase alta, en su tumba se levantaban hermosos monumentos funerarios. Un componente característico de este ritual era el epitafio, un pequeño poema que informaba al transeúnte sobre la personalidad del difunto.
La inhumación ha sido la práctica más habitual y predominante desde el siglo VIII a. C.

Roma
En el Imperio Romano, la relación con el difunto era de respeto y de mucho temor, puesto que a la persona que acababa de fallecer se le tenía miedo. Pensaban que tras morir se acaba todo y que la única manea de pervivir, de logar la inmortalidad, era la de permanecer en la memoria de los seres humanos.
Al fallecer, los familiares y allegados van en fila despidiéndose y pronunciando su nombre. Las mujeres gritan y se lamentan en voz alta, mientras los varones reprimen sus emociones. El proceso de preparación del cuerpo para los ritos funerarios era muy parecido al que se realizaba en Grecia: se bañaba el cuerpo, se afeitaba y se perfumaba, se cubría con la mortaja, y se trasladaba al atrium, patio central de la casa, decorado con flores y lámparas. Al final de esta exposición, que podía durar varios días, se colocaba una moneda debajo de la lengua del fallecido, tal como lo hacían los griegos.
Después se organizaba una comitiva fúnebre, denominada pompa fúnebre, acompañada por flautas y trompetas. El difunto se colocaba en una especie de camilla, seguido de sus familiares, clientes, conocidos… A continuación se practicaba la incineración, más accesible para las clases altas, o a la inhumación, que se convertiría en el procedimiento único con la llegada del cristianismo.
Tanto en Roma como en Grecia los cementerios se situaban en la periferia de las ciudades.

La Tradición Africana
En África, la culpa de la muerte de una persona siempre es de otro ser humano que, intencionadamente o no, le habría hecho un sortilegio, o de un genio o antepasado, enojado por los rituales mal practicados o por las infracciones cometidas en la vida.
Mientras se mantiene al cadáver de pie, con el objetivo de restablecer el orden natural de las cosas y evitar la venganza o el castigo inflingido al grupo, el funeral comienza por la consulta, preguntándole al fallecido ¿quién te mató?, ¿desobedeciste a los dioses?, ¿transgrediste una norma?, ¿es un hombre quien te mató?… El cadáver contesta afirmativamente adelantándose, y retrocede para decir no. A veces, incluso, es paseado por los campos mientras es cuestionado.
Las oraciones, cantos y bailes sirven para apaciguar a los ancestros y frenar el afán de venganza de los espíritus. Las oraciones son también una forma de homenaje al desaparecido. Los visitantes del más allá son numerosos, vienen de lejos, y no se puede proceder a la inhumación del cadáver antes del último homenaje.
Se realiza la conservación del cuerpo a través de su secado y de la evacuación de líquidos. Mientras, los sacrificios de pollos, ovejas y cabras son múltiples, ofreciéndose al desaparecido y también a los antepasados y espíritus. La muerte de estos animales les sirve de alimento para los allí presentes.
En este tipo de rituales la inhumación puede tardar en llegar al menos dos o tres semanas. Durante ese periodo el cuerpo no puede quedarse solo. El alma del fallecido pasea por el lugar y es importante recordarle que pertenece al grupo, que una vez finalizado el funeral, tiene el deber de protegerle.
Cuando se inhuma el cuerpo, éste lo hace acompañado por animales sacrificados para su trayecto al otro mundo. Tradicionalmente, si quien moría era un jefe, le acompañaban otros hombres, vivos o muertes, a menudo esclavos, para formar la cohorte real y evitarle su soledad. Después de la inhumación, la casa del fallecido se destruye, porque supone un peligro para los vivos.

La Religión Popular China
Es habitual que la familia transporte el féretro al menos en una parte del recorrido hacia la tumba. Algunas personas prefieren enterrar a sus seres queridos cerca de alguna corriente de agua.
En el velatorio, a veces, se queman algunos papeles que representan los bienes materiales que la persona difunta disfrutará en la próxima vida.

Ceremonias de despedidas personalizadas
Cada vez en los servicios funerarios se solicitan con más frecuencia ceremonias de despedidas personalizadas, las cuales son otra forma de decir adiós al ser querido que ha fallecido. Se trata de un homenaje que quiere celebrar su vida, los momentos vividos con nosotros y el tiempo que nos ha regalado.
Lo fundamental de este acto es hablar de la persona que nos ha dejado, anécdotas, poemas, escuchar la música que le gustaba y además incorporar todos aquellos elementos que conducirán a los asistentes a recordar los momentos vividos con él, como fotos y vídeos. Esta ceremonia puede conformar íntegramente la despedida o puede ser el complemento de la ceremonia religiosa.